
Carta 19:
Me pregunto si acaso te interesara cómo estoy, aunque a decir verdad hasta a mi me da igual. En estos entonces, te escribo este estilo de carta patética para no sentirme tan sola y dejada, porque me duele no tener con quien hablar y encontrarme soñando pesadillas que nadie puede calmar. Me agarada escribirte porque es como sentir tus manos protegiendo mi alma frágil, tus brazos adorados alrededor de mi temeroso cuerpo, preocupado por el mañana, por el anochecer que trae consigo la noche y la eterna oscuridad. Siempre fui de creer tus absortas palabras, era tu fan número uno, creyente de la religión que profesaba tu vida para mí. Te dejé irrumpir mi aburrida aunque tranquila existencia. En algún pasado, nunca necesité preocuparme por el mañana, siempre supe que todo seguiría en su lugar, esperándome o simplemente, amenazándome. Antes lo único que importaba era mi rutina. Definitivamente sos el adereso que le da un poco de gusto a mi vida aunque muy seguido (por no decir a diario) me pregunto si mi nombre apenas llegará a colarse en tu reservado menú. Mi problema se reduce a que te quiero sin presedentes ni limitaciones, cuando en verdad no debería de hacerlo pero, querer no es un deber, y creo que aquello es todo lo que necesito para soportar tus reiteradas ausencias, tu orgullo y tu cobardía asaltandome desprevenida. Lo que me tiene con vos, es eso, lo mucho que adoro que vivas y que haya tenido la suerte de haberte conocido. Es importante que lo sepas, hay cosas que no suelo decir pero que mi corazón siente constantemente, como todo esto que escribo acá. No te olvides, estamos unidos por algo que va más allá del destino y de lo que los demás quieran o piensen...amor.
No hay comentarios:
Publicar un comentario